Vivir en Rafal es disfrutar de la tranquilidad de un pueblo con vida, luz y cercanía a todo. Y este piso tiene algo que marca la diferencia desde el primer momento: su orientación sureste.
La luz entra con fuerza cada mañana, llenando el salón de energía y convirtiendo el gran balcón en el lugar perfecto para desayunar al sol, leer por la tarde o simplemente desconectar. Un espacio exterior amplio que amplía la vivienda y aporta esa sensación de libertad que tanto se valora.
La vivienda se distribuye en:
Se encuentra en segunda planta sin ascensor y se vende sin amueblar, lo que te permite diseñarla completamente a tu estilo y convertirla en el hogar que realmente quieres, sin tener que adaptar muebles de otros.
Un piso con luz, con aire, con balcón amplio… y con el potencial de convertirse en algo muy especial. ¡Visítanos!