Un entorno natural privilegiado, con granados en plena producción, donde la tierra es fértil, el agua nunca falta y las vistas abiertas a la montaña crean una sensación de calma y libertad difícil de encontrar.
La finca dispone de riego por goteo, agua a tanda y balsa propia, lo que garantiza una explotación agrícola eficiente, estable y rentable. Un equilibrio perfecto entre naturaleza y productividad. Además, ofrece la posibilidad de construir una vivienda, permitiendo disfrutar de un hogar rodeado de cultivo, con vistas espectaculares a la montaña, privacidad absoluta y contacto directo con la naturaleza.
Una finca ideal para quien busca invertir en agricultura, desarrollar un proyecto de vida rural, o combinar producción y vivienda en un entorno auténtico y tranquilo. Esta finca rústica tiene 18 tahúllas y media (aprox. 20.000 m²).
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